• Mireia Sánchez | Psicóloga sanitaria

¿Te ha pasado? ¿Sentirte culpable por no querer o no poder perdonar?

Actualizado: sep 30


Siempre leo muchos posts, libros, artículos, vídeos… donde dice que, para ser libre, para vivir en paz hay que perdonar a quién te hizo año. ¿Y sabéis qué me ha hecho sentirme un poco más libre?: sentir que no es necesario perdonar para amarte, para vivir en paz, para sentirte libre. Parece paradoja, pero yo siempre he sentido que tener que perdonar como me decían, me esclavizaba a algo que no sentía, que no podía hacer y eso me atrapaba en un mundo de culpa y hostilidad contra mí.


A parte de perdonar existe otro concepto que puede servir para poner nombre al proceso de reparación del daño y esta palabra es exonerar.


Exonerar, es música para mis oídos. ¿Qué significa? “Hacer que una persona quede libre de una carga, una culpa, una obligación o un compromiso”; y “destituir a otra persona la titularidad de su cargo”. A diferencia de perdonar que algunos autores la definen como: “Olvidar la falta que ha cometido otra persona contra ti o contra otros y no guardarle rencor, ni castigarla por ella, o no tener en cuenta una deuda o una obligación”. Y "Liberar a una persona de un castigo o de una obligación”. Y Según la Real Academia Española de la lengua :”Dicho de quien ha sido perjudicado por ello: Remitir la deuda, ofensa, falta, delito u otra cosa. Exceptuar a alguien de lo que comúnmente se hace con todos, o eximirlo de la obligación que tiene”.


En mi narrativa que no tiene por qué ser universal o generalizada, entiendo y me encaja a la perfección que perdonar implica "un estadio más", es decir, en los dos conceptos liberas a la otra persona de la culpa que tiene sobre ti, es decir, perdonando o exonerando puedes lograr no sentir rencor ni castigar a la otra persona por lo que te hizo.


Además, los dos conceptos están abiertos a la comprensión de qué motivó al otro a hacer lo que te hizo, a proferirte el daño, es decir, tanto si perdonas como si exoneras te puedes poner en el lugar del otro y comprender (no justificar,) qué le pasaba o le pasa a esa persona para haber hecho algo así.


Pero por qué digo que perdonar es diferente a exonerar, porque para mí la diferencia y lo que me ha liberado de mi propia culpa (qué paradójico ¿no?) es que perdonar para mí significa que si perdono estoy dispuesta a una relación con esa persona, perdonar es como “borrón y cuenta nueva”, y empezar a construir una relación diferente des del perdón. Pero yo aquí me colapsaba porque no sentía que pudiese ni que quisiese tener relación con alguien que me había hecho tanto daño y que mi cuerpo además lo rechazaba.


Pero exonerar es liberar a la otra persona de la culpa, sin rencor y comprender sus motivos, pero decidir libremente que no quieres tener una relación con esa persona y la destituyes del cargo que tenía (de ser tu amigo/a, pareja, hermano/a madre, padre,…) Tampoco te apetece reconstruir la relación, ni quieres “hacer borrón y cuenta nueva”. Exonerar para mí te permite ser coherente con tu sentir, con tu experiencia y con tu historia. Exonerar a mí me ha hecho libre porque básicamente me ha liberado de la culpa que sentía por no poder o querer perdonar a quién se supone que tenía que hacerlo.


Quizás algunos/as de vosotros/as os encaje más el concepto perdonar en relación a vuestras vivencias, y a otros/as os encaje más perdonar pero no olvidar y a otros/as como me pasa a mí me encaja más exonerar. Está bien. Lo importante es encontrar palabras que se ajusten y den sentido a vuestro proceso de reparación del daño ocasionado y también que se ajuste a vuestras vivencias emocionales.


Algunos de mis pacientes sienten esta misma confusión y por ende sufrimiento. Recuerdo un chico que me decía angustiado, con mucha culpa y dolor que no sentía afecto por su padre. Esto no quiere decir que en algunos años cuando haya podido curar sus heridas, el afecto emerja o… no. Y todo estará bien. Ese es el mensaje, sientas lo que sientas está bien (otra cosa es lo que haces con ello, pero este es otro tema). Basta ya de paradigmas dogmáticos que te dicen lo que está bien o no está bien, que lo único que hacen es hacer sentir más culpables a las personas si su sentir o su vivencia no encaja con sus postulados. Para mí el mensaje a transmitir siempre es ser coherente con uno mismo/a, decidir en base a lo que resuena con tu sentir. Y decidir hoy sin atarte a un mañana. Puedes cambiar de sentir o de creencias y puedes volver a posicionarte de manera diferente.


Ser coherente con uno/a mismo/a es lo que nos hace libres, nos hace vivir en paz y nos hace amarnos. Da igual si puedes o no perdonar o si quieres o no perdonar. Este no es el foco. El foco es que sientas lo que sientas está bien, tus buenas razones tendrás para sentir lo que sientes.


En mi caso no perdonar me hace ser coherente con mi historia, con mis vivencias internas, con mi sentir. Y, por el contrario, perdonar significaría ser desleal a mi historia, a mi sufrimiento, a mi sentir. Por lo tanto, perdonar (como yo lo entiendo) no siempre te hace libre o no siempre te hace amarte más. El foco es en transmitir a las personas que sean lo más coherentes y respetuosas que puedan con sus vivencias emocionales, y si no saben lo que sienten o desconfían de ello, entonces que pidan ayuda o que trabajen para acercarse más a ellas mismas/os, a su mundo interno, porque ahí están las verdaderas orientaciones y respuestas, no en los dogmas ni en las personas o instituciones que te dicen lo que es o no es correcto.


Cuando me expusieron el concepto exonerar y me explicaron lo que significaba y su diferencia con perdonar algo en mí se transformó. Sentí que por fin alguien se atrevía a desafiar este sistema patriarcal y paternalista y sabía poner nombre a las complejidades y a los matices reales de la experiencia humana.


Por ello mi más profundo respeto y admiración por su sensibilidad, su sabiduría y su profesionalidad. Y este escrito pretende seguir transmitiendo a través también de mi experiencia y mi coherencia, como no, personal y profesional el mensaje de: sientas lo que sientas está bien, tus buenas razones tendrás para sentir lo que sientes. Escúchalo, aunque duela, acéptalo, aunque te entren ganas de rechazarlo o no encaje con tus creencias o con lo que te han dicho que tenías o está bien que sientas. Pon el foco en intentar ser coherente y fluir con tu sentir y decidir o posicionarte en base a lo que resuena más en un momento determinado de tu vida, y con esto no quiere decir que sea para siempre, siempre puedes volver a revisar y cambiar de decisión o de postura, ya que las experiencias internas suelen cambian a través del tiempo y de las nuevas experiencias y de las nuevas relaciones. Perdonar sumándole la obligación de olvidar o hacer que todo esté bien de nuevo o a retomar la relación, no siempre te hace libre. Ser coherente y leal a ti mismo/a sí.


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Mireia Sánchez Psicóloga col.19650

Consulta de psicologia sanitaria 

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