EMPATIA PARENTAL: LA CAPACIDAD DE VIVENCIAR A LOS HIJOS/AS COMO SUJETOS ĂNICOS
- Mireia SĂĄnchez | PsicĂłloga sanitaria
- 7 sept 2020
- 3 Min. de lectura

Tal y como explican el doctor Jorge Barudy y la psicĂłloga Marjorie Dagtanan en su libro: Buenos tratos a la infancia. Apego, parentalidad y resilienciaâ, la empatĂa se entiende como un conjunto de constructos cuya finalidad bĂĄsicamente es:
Comprender la respuesta emocional en uno/a mismo/a y asimismo comprender y sintonizar con la emociĂłn del otro: hacerle sentirse sentido.
Para ello, tambiĂ©n es necesario tener en cuenta las caracterĂsticas de la situaciĂłn o del contexto para comprender que le estĂĄ pasando a tu hijo/a y adaptar asĂ la comunicaciĂłn con Ă©l o ella.
Para culminar la comunicaciĂłn empĂĄtica estarĂa bien proponerle planes adecuados (apoyo, soluciones, ayuda, satisfacciĂłn de necesidades,...) para que se sienta comprendido/a y protegido/a.
Por lo tanto, añaden que la empatĂa parental es la capacidad instantĂĄnea y bĂĄsica de los padres y madres de vivenciar el estado interior del hijo o de la hija, es decir, lo que estĂĄ pensado, sintiendo o lo que motiva sus comportamientos, que Ă©stos manifiestan a travĂ©s del llanto, gestos, comportamientos o sus conversaciones considerĂĄndoles como sujetos con vida propia.
Se ha observado que no es tan sencillo como tener o no tener empatĂa, si no que existen diferentes grados o niveles de empatĂa parental:
- Ausencia de empatĂa. Los padres tienen muchas dificultades para sentir lo que sienten los hijos/as, para acceder a sus vivencias internas, a sus motivaciones, deseos o necesidades. Son madres y padres que no tienen la capacidad de inferir que hay detrĂĄs de las conductas y/o verbalizaciones de los hijos/as, es decir, no hay capacidad reflexiva. Estos padres tienen grandes obstĂĄculos para ver a los hijos/as como sujetos Ășnicos con deseos, intenciones, emociones o pensamientos propios.
- Trastornos de la empatĂa. En este nivel se ha observado a padres que tienden a proyectar sus propios pensamientos, ideas, vivencias o intenciones a los niños/as. Por ello normalmente interpretan de diferente manera lo que le pasa realmente a los hijos/as.
- Habilidad empĂĄtica deficiente. Son madres y padres que tienen la capacidad de ponerse en los "zapatos de los hijos/as" pero la dificultad estĂĄ en que tienen dificultades para expresar lo que les ocurre a los hijos/as.
- Dificultad para la expresiĂłn de la empatĂa. Estos padres y madres les ocurre lo mismo que a los anteriores, pueden vivenciar el mundo interno de los hijos/as pero tienen dificultades en expresar lo que sienten los niños/as por razones no tanto personales sino debido a los contextos estresantes y traumatogĂ©nicos a los que estĂĄn expuestos, como por ejemplo, afectados/as por contextos de guerra, pobreza, violencia organizada.
Por mi experiencia acompañando a niños y niñas afectados por los malos tratos, la violencia machista y la falta de protecciĂłn, una de las experiencias mĂĄs desoladoras y devastadoras que le puede ocurrir a un niño/a es tener unos padres o a uno de ellos con dificultades en la capacidad empĂĄtica, sobretodo, en la capacidad de ponerse en sus zapatos, de sentir lo que estĂĄ sintiendo, de comprenderle y de actuar en consecuencia a ello. Durante años he observado en primera lĂnea la relaciĂłn de padres, madres con sus hijos/as y en donde he observado mĂĄs sufrimiento es cuando el niño/a se da cuenta que no hay posibilidad de interacciĂłn emocional, que su padre o su madre no le ve, no le entiende, y que en consecuencia a ello, se comporta de manera hiriente y mal tratante. La ausencia de empatĂa parental deja a los niños/as desamparados, es como si estuvieran huĂ©rfanos teniendo a sus padres en vida.
La capacidad de empatĂa parental se adquiere en los primeros años de vida, a travĂ©s de sentirse sentido por tus cuidadores principales, como apunta la psicĂłloga y profesora Marjorie Dagtanan. Esto significa que solamente si un bebĂ© o un niño/a de corta edad conoce la experiencia de haber sido visto/a, comprendido/a y atendido/a en sus necesidades, podrĂĄ ser sensible e identificar las vivencias internas de los demĂĄs y por lo tanto actuar en consecuencia. Por desgracia, los niños/as afectados por los malos tratos o por una crianza inadecuada sumando estrĂ©s y violencia se verĂĄn expuestos a la desorganizaciĂłn de su sistema limbico, ( el sistema que regula los estados emocionales), a la atrofia o desorganizaciĂłn de los lĂłbulos prefrontales y a la alteraciĂłn de las neuronas espejo, provocando dificultades para reflexionar sobre las conductas y los estados emocionales de los otros, vincularse a los demĂĄs y sintonizar emocionalmente con los otros y para regular sus propias emociones.
BIBLIOGRAFIA
- Material de formación del Diplomado en trauma-terapia Infantil y juvenil sistémica del Institut IFIV, Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan. 