• Mireia Sánchez | Psicóloga sanitaria

Culpable o afectado/a


Cuando los niños y las niñas en su infancia reciben malos tratos o tratos inadecuados por parte de sus cuidadores principales se sienten culpables por ello. Cuando esto ocurre se enciende y se pone en marcha todo un sistema de ex-culpar al/la responsable del maltrato y culpar al afectado o a la afectado (es decir, al niño o a la niña). Y esto lo hace el propio cerebro del niño/a, porque es una cuestión de supervivencia: El niño/a depende de sus cuidadores principales para sobrevivir, y desde esta premisa pensar que el que le tiene que proteger le pone en peligro es demasiado amenazante para la supervivencia. Por eso, es más adaptativo (en este periodo de la infancia-adolescencia) pensar y sentir que "yo soy el culpable"; "hay algo malo en mí"; "soy inadecuado"; "soy mala persona"; "no merezco ser amado", por eso me maltrata, por eso no me ofrece el afecto que necesito, por eso me ignora, por eso me chilla, por eso me desprecia, por eso no se siente orgulloso" de mi, etc. Todo se excusa a través de este mecanismo. El problema es que esta creencia negativa que ayuda a no sentirse tan amenazado en la época de la infancia, se impregna en el organismo y se engancha, tanto que no solamente te llegas a creer que "hay algo malo en ti" o que "eres terrible" sino que lo sientes de verdad. Y ese sentir aumenta la validez de la creencia y se retroalimenta mutuamente. Y aunque llegue un momento de tu vida que ya no dependas de esas personas para sobrevivir el cerebro sigue con este mismo sistema de procesamiento, hasta el día que se ponga consciencia y se empieza a cuestionar.


Por ello, una parte indispensable del proceso terapéutico con niños/as, adolescentes, adultos que han sido afectados/as por experiencias traumáticas en su infancia o que no han recibido los buenos tratos suficientes para sentirse aceptados/as y amados/as por lo que son, es pasar del estadio de sentirse culpable (con todo lo que ello implica) a sentirse afectado/a por las experiencias que han vivido. Cuando se transita de culpable a afectado/a puedes empezar a pensar desde otro lugar: puedes empezar a darte cuenta de cómo esto te afectó, de que tu no eras lo que te dijeron, de que tu no merecías ese trato, de que no era proporcional el trato recibido con tus comportamientos, que no había nada malo en ti, sino que era la otra o otras personas que tenían problemas, etc. Y no solamente puedes empezar a ver lo que te ocurrió desde otra perspectiva, sino que puedes empezar a sentir el dolor que esas vivencias te produjeron, algo indispensable para transformar las creencias negativas de tu persona y para empezar a contarte una historia que se ajuste más con tus vivencias internas; y para muchas otras cosas más... es el inicio del proceso de transformación personal.


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