• Mireia Sánchez

4 EMOCIONES BÁSICAS: LA TRISTEZA

Actualizado: jul 5


La tristeza es otra emoción básica que nos hace parar y reflexionar, nos ayuda a la introspección de lo ocurrido, a la elaboración de lo que ha sucedido. La tristeza emerge cuando nos sucede algún episodio vital que nos hiere, nos decepciona, no cumple con las expectativas que nos hemos creado ni con los objetivos establecidos; cuando nos damos cuenta que hay una discrepancia entre lo que es y lo que nos gustaría que fuera.

La tristeza nos permite también aprender de nuestros errores, a pedir ayuda y a curar heridas psicológicas que producen las pérdidas en la vida.

Pero a pesar de todos los beneficios que tiene sentirse triste cuando es necesario y adaptativo, la rechazamos con todas nuestras fuerzas. Se le tiene miedo a la tristeza, parece que no eres digno de vivir si estás mucho tiempo triste o que no estás a la altura de la vida. En una sociedad cada vez más aparentemente feliz, la tristeza no cabe aun siendo condición necesaria para la felicidad, ¿qué paradójico no?

Todos nos empeñamos en estar alegres, en mostrar lo maravillosas que son nuestras vidas en todo momento, sobre todo de cara a las redes sociales. Parece que no es muy aceptado expresar que estás triste, entonces ocurre que muchos te quieren animar: “venga mira el lado positivo”, “no estés triste, todo pasa”, etc. Es como si no se nos permitiera estar y sentirnos tristes.

En varias ocasiones las personas que acuden a mi consulta están muy preocupadas porque llevan varios días tristes, desmotivados o desmotivadas, sin ganas de salir o de hacer cosas,…. Entonces conversamos y exploro cómo está su vida… y les digo ¿te parece raro estar triste? No crees que si estuvieras alegre con lo que te ha ocurrido, ¿sería más preocupante? Es sano querer sentirse en calma, contento o contenta, con motivación, pero a veces estar bien, pasa por sentir pena, tristeza y dolor, y todo esto es estar en calma, es estar bien.

A veces ocurre, que la tristeza dura más del tiempo de nosotros CREEMOS que tendría que durar, y probablemente hacemos un problema cuando no lo hay. Nuestra percepción del tiempo sobre las emociones no tiene nada que ver con el ritmo y la durada de nuestras emociones en nuestro cuerpo. Por eso, cuando ya queremos volver a hacer nuestra vida pero aún la pena nos invade, nos preocupamos y añadimos un problema. No quiero decir con esto que hay que sucumbir a la tristeza y a todas sus manifestaciones (pena, nostalgia, desmotivación, …), pero sí que sería positivo saber equilibrar adecuadamente el respeto hacia el ritmo de nuestras emociones (aceptar su proceso) y al mismo tiempo no caer en el regocije, ni fomentar más estados negativos.

Una vez leí una frase en el libro de Andy Puddicombe: Haz espacio en tu mente, que decía así: La felicidad es simplemente felicidad, nada demasiado importante, viene y se va. La tristeza, es sólo tristeza, nada demasiado importante tampoco. Si puedes renunciar a tu deseo de experimentar sólo cosas agradables, y al mismo tiempo, puedes deshacerte de tu miedo a experimentar cosas desagradables, entonces tendrás una mente pacificada.

Asimismo, es importante mencionar lo siguiente: LA TRISTEZA NO ES DEPRESIÓN. La tristeza es una emoción y la depresión es un trastorno psicopatológico. Si te sientes triste varios días o varias semanas no necesariamente estás deprimido. No tiene nada que ver. A veces cuando las personas me explican sus historias de vida, y me explican que por ejemplo les ocurrió un acontecimiento de pérdida de empleo, o de operación inminente o de enfermedad no prevista o ruptura de pareja, etc, y entonces me explican que fueron al médico porque se sentían mal y les recetó pastillas porque estaban deprimidos... sin poner en duda esos diagnósticos… solamente quiero expresar que te puede ocurrir un acontecimiento traumático en tu vida como los mencionados anteriormente y no desarrollar una depresión.

Ya que la depresión no surge por un episodio negativo en tu vida. Lo que sí que puede ocurrir es que ese episodio sea el detonador que hace que emerja la depresión, pero porque previamente hay un historial clínico determinado y una construcción a través de los años paulatina del síntoma. No todo el mundo que sufre una pérdida importante en su vida desarrolla una depresión posterior, estará triste durante mucho tiempo sí, y quizás manifiesta síntomas parecidos a los de la depresión, sí, pero probablemente no lo será.

Valoro que en nuestra sociedad existe un gran mal: EVITAR EL DOLOR a TODA COSTA. No queremos sufrir y esto nos lleva a sufrir más. Ya que la pastilla no te va a quitar el dolor, un psiquiatra no te va a quitar el dolor, un psicólogo no te va a quitar el dolor, te pueden ayudar, pero el dolor hay que vivirlo y pasa, todo pasa. Hay cosas que pasan en la vida que son tan dramáticas y tan horrorosas que la persona puede necesitar medicación para poder sobrellevarlo en un inicio, estoy de acuerdo. Pero la pastilla no te hace olvidar ni te quita el dolor. Te ayuda a calmarte, a pasar los días sin darle vueltas a la cabeza y sentir menos síntomas secundarios… pero luego el verdadero trabajo por recuperarte por muy duro y terrible e insoportable lo tienes que hacer tú si quieres mejorar. La pastilla es una tirita, pero no cura por dentro.

Además, el ser humano puede llegar a utilizar todo tipo de medios para aliviar su tristeza, para no sentirla y/o para bloquearla. Estos métodos de disminución falsa del dolor pueden ir desde adicciones a sustancias, socio-adicciones (comprar, internet, juegos, sexo compulsivo,…) medicación sin tratamiento psicológico, relaciones de dependencia, etc.

Por último, para más información sobre esta emoción, a continuación expongo los tres componentes de la emoción de la tristeza:

C.cognitivo: Pensamientos negativos, de derrota, de desilusión, de desmotivación, de huida,…


C. fisiológico: abatimiento, sensación de cansancio, sensación de poca energía, pesadez en los músculos,…

C.Conductual: llorar, cuidarse, recibir cuidados, falta de energía, de motivación, ocupar el tiempo en la introspección, en la reflexión… También demasiada tristeza o tristeza con déficits de regulación puede llevar a la apatía, el desinterés, la desilusión o la desesperación.

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Mireia Sánchez Psicóloga col.19650

Consulta de psicologia sanitaria 

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