• Mireia Sánchez | Psicóloga sanitaria

6 PAUTAS PARA RELACIONARTE CON LOS DEMÁS SIENDO COHERENTE CONTIGO MISMO/A

Actualizado: oct 14


Muchas veces pasa que en nuestro interior pensamos o sentimos una determinada vivencia interna o pensamiento pero no expresamos lo que nos pasa para dentro, si no que actuamos diferente o no decimos al otro la respuesta que estamos pensando, es decir que básicamente no actuamos con coherencia entre el que pensamos, sentimos y hacemos. En este supuesto pueden pasar dos cosas: - Que a pesar de que somos conscientes de nuestra vivencia interna y nos gustaría expresarnos tal y como lo pensamos o sentimos, finalmente valoramos por el contexto o por el bienestar de la otra persona de manera consciente y responsable que no diremos o haremos lo que pensamos o sentimos por estos motivos. En este supuesto a pesar de que no estás expresando lo que sientes/piensas también estás siendo coherente contigo mismo/a , ya que decides teniendo en cuenta no solo tu deseo o necesidad si no pensando en el otro o valorando el momento o el contexto. - El otro supuesto es que no decimos o hacemos lo que sentimos o pensamos por miedo a la respuesta o reacción del otro, por vergüenza, por la culpa, etc. A veces puede ocurrir, ya que no siempre nos movemos en contextos o personas de confianza o relaciones fáciles de manejar. Pero si siempre o la mayoría de veces nos ocurre que tenemos dificultades para expresar nuestras necesidades, pensamientos, deseos, entonces es posible que a la larga se manifiesten síntomas de ansiedad u otro tipo de problemas personales o relacionales. Por lo tanto, a continuación describiré algunas pautas de actuación para entrenarse en el arte de aceptar nuestras vivencias internas e intentar expresarnos al otro desde nuestra coherencia interna. 1. Identifica la situación “crítica” (situación o conversación que te conecte con el miedo - la culpa, la vergüenza, miedo a la crítica, al juicio negativo, el miedo a generar conflicto con la otra persona, que te genere ansiedad, etc.). Pensar en una situación que te genere dilemas, discrepancias entre lo que te gustaría decir y lo que finalmente expresas, una situación también que te genere confusión, que notes que tienes que dar respuesta pero dudas si lo haces desde tu propia coherencia o lo haces por el otro, por no generar conflicto, etc. 2. En este punto: seria necesario preguntarse cuál es la motivación subyacente que hay detrás de la conducta (o expresión verbal) - no es tan importando lo que dices o haces, sino desde el lugar que lo dices/haces- . Identificar si lo haces/dices (o si no lo haces o no lo dices) porque te apetece, porque quieres, porque responde a tu coherencia interna, porque es lo que necesitas, etc. o: lo haces para complacer al otro, porque si no lo haces te sentirás culpable y te crea sufrimiento sostener la culpa, lo haces por no generar conflicto, no lo haces porque dudas de tu criterio, para quedarte tranquilo y tener una buena imagen de i mismo, porque si no lo haces pensarás que el otro se puede enfadar, o que puede tener una imagen negativa de ti, para evitar tu propia la ansiedad, la angustia, etc… 3. Es importante identificar la motivación subyacente. Una vez hecho este análisis, hacer una valoración del daño. Si valoras que puedes sostener la ansiedad y la angustia de después o que compensará a la larga,... intenta añadir un poco de riesgo y responder o relacionarte desde la coherencia interna (lo que pienso y lo que siento se corresponde con el que hago) y no desde el miedo. Si valoras que no podrás sostener la la ansiedad y que supondrá mucho sufrimiento,... haz caso a la motivación subyacente y deja de lado tu coherencia.


4. Si al final reaccionas des del miedo a…., no pasa nada, sé comprensivo o comprensiva contigo y reflexiona sobre lo que te ha pasado pero desde una óptica de comprensión y no de juicio. Además, te propongo que imagines que es lo que te hubiera gustado decir, hacer, expresar o no hacer... aunque se quede en tu mente, es muy importante que des forma también a esta opción..., puesto que así creas otra alternativa en tu mente, que aunque no se plasme en la realidad, el mensaje que te das es que hay una respuesta diferente y eres capaz de reproducirla en tu mente. De este modo ya te estás preparando y entrenando para poder dar esta respuesta más coherente en otro momento. Recuerda que las probabilidades de que algo ocurra aumentan si lo imaginas y lo visualizas en tu mente.


5. Para acabar, si algún día te sientes más seguro o segura, prueba, arriesga! Seguramente de este modo comprobarás que en tu mente el miedo es mucho más grande que después lo que pasa en la realidad.


6. También es esencial que valores mucho las veces que eres coherente contigo mismo o misma. Esto te dará seguridad e irá cambiando tu percepción de ti y también del otro, sintiendo que eres capaz de hacerlo y que eres más grande que tu miedo. Y analizar qué ha pasado en aquel momento para que pudieras ser coherente: qué recursos de pensamiento has utilizado, que ha facilitado la decisión de ser coherente, qué emociones y sensaciones te han ayudado a conseguirlo, qué ocurría en tu contexto inmediato que te facilitó la expresión, etc.



Algunas pautas para sostener la ansiedad posterior a la decisión:


- Darte argumentos a favor de tu decisión. Construir razones válidas para ti, independientemente de lo que piense la otra persona.

- Técnicas de respiración consciente

- Valorar las consecuencias a corto y largo plazo de no ser coherente contigo (el peligro de desdibujarse)

- Auto diálogo validador y desde una óptica comprensiva y no cuestionadora con tus propias opiniones, gustos, preferencias o decisiones, sentimientos….


Algunas frases en forma de auto-instrucciones que te pueden apoyar para expresarte desde la coherencia interna:


- No siempre los otros estarán de acuerdo con todo lo que hago o digo y no por eso tengo que cambiar mi postura.

- No siempre puedo complacer al otro

- Es casi bien imposible estar de acuerdo siempre con todo y con todo el mundo

- No se trata de ceder siempre, a veces se trata de negociar para llegar a una postura en común que nos beneficie a los dos

- Puedo estar agradecido a la otra persona por todas las cosas buenas que he vivido con ella y por todo lo que considero que ha hecho por mí, pero esto no tiene que ver con qué tenga que sacrificar mi identidad y mi personalidad por eso. Estar agradecido no significa cumplir una penitencia.

- Puede ser que me equivoque como todas las personas lo hacen, si es el caso, lo asumiré e intentaré reparar y aprender de lo que ha pasado, intentando no entrar en la culpa excesiva.


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Mireia Sánchez Psicóloga col.19650

Consulta de psicologia sanitaria 

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